viernes, 5 de abril de 2013

Vida de Pi, de Yann Martel [8 de 50]

Esta entrada es parte de mi reto de Leer 50 libros en 2013

(En esta entrada hablo de la trama de Vida de Pi. Si no quieres saber nada antes de ver la película o leer el libro, mejor no la leas. Si no te importa saber qué pasa o cómo acaba, adelante. Si ya conoces la historia, entenderás esta reseña mejor.)


Origen: prestado.

   Dejaos engañar. Pero este libro no es tan agradable al gusto como lo es a la vista. Si miras, se ve una situación casi poética: un naufragio en compañía de un hermoso -y peligroso- felino. Si pruebas, sabe a sangre fresca, a corazón humano recién sacado del pecho, a piel cortada a tiras. Si aún no sabéis por qué, ya lo veréis.

Primer contacto
   Oí hablar de esta historia por primera vez durante otoño o principios de invierno del año pasado. Una amiga me enseñó el trailer de la película y me dijo que aquel libro en el que se basaba era uno de sus favoritos, si no el que más. Yo acababa de leer The Sense of an Ending, de Julian Barnes, novela ganadora del Booker Prize 2011, y me enteré de que Life of Pi había ganado el Booker Prize también, así que, como me había gustado el primero, y leí que dicho premio era muy prestigioso en lengua inglesa, me dio más curiosidad este segundo.

Problemática
   Comencé a leer el libro en torno a los días en que se entregaron los Oscars, y leí la primera parte (de tres). Pero la curiosidad por la película me pudo y la vi antes de seguir leyendo. Aquello, sumado a otras circunstancias, provocó que me costara mucho más terminar de leer la novela (aunque en parte me apetecía hacerlo ya que la leería a la luz de conocer el revelador final). Y esto ha causado un gran parón en mi reto de leer 50 libros durante este año: para esta semana debería llevar 15 libros leídos. Son casi la mitad los que llevo. Y no es que me esté poniendo al día, pero en fin. Reto aparte, lo que quería decir es que me costó mucho avanzar en la parte media del libro, que es, a fin de cuentas, la esencial: el naufragio, la supervivencia. Se debió, en mi opinión, a que todas las descripciones minuciosas que ahí hace en la película son mucho más intuitivas, visuales, rápidas de entender, innecesarias de explicar. Y claro, una vez conoces un artilugio no necesitas que te lo expliquen. Esto fue lo que más me dificultó el avanzar.


Resumen estructural de la novela
  • En la primera parte Pi Patel le describe al supuesto escritor de la novela su vida antes de el naufragio: crece conociendo el zoo de su padre y, en su búsqueda espiritual de Dios, se adhiere no a una sino a tres religiones: cristianismo, islam e hinduismo.
  • Segunda parte: durante el traslado de su zoo en Pondicherry, India, a Canadá, naufraga en un bote salvavidas con un puñado de animales del zoo, de los cuales sólo termina quedando Richard Parker, un tigre de bengala.
  • En la última parte el escritor, tras habernos mostrado lo que Pi Patel le ha contado (las dos partes anteriores), nos transcribe la entrevista grabada que tuvieron con el superviviente dos empleados de la empresa del barco que se hundió, cuando Pi está todavía hospitalizado tras su vuelta a la civilización. En esta parte los empleados no creen su "fantástica" versión llena de animales y le piden una historia más factible. Entonces él les cuenta una versión desgarradora en la que los animales de los que había hablado antes se corresponden con seres humanos (el cocinero del barco, un marinero, su madre), siendo él mismo el tigre.


Forma de la novela
   El narrador tiene un estilo directo y, bajo mi punto de vista, tanto fresco como brutal. Fresco sobre todo en la primera parte, en la que es fácil disfrutar de la enumeración de anécdotas del zoo, los animales y la colisión de religiones. Pero a medida que avanza en la segunda parte se va volviendo, casi imperceptiblemente, en brutal, desgarrador, minucioso en los detalles, sin evitar los más escabrosos. Sus descripciones se pueden considerar casi científicas: el narrador cuenta las pasiones que sintió en aquellos momentos, pero estas pasiones no se traslucen en la voz del narrador, que se mantiene impertérrito mientras da los detalles de los pasajes más duros.

Objetivo de la novela
   Supuestamente, en palabras de uno de los personajes de la novela, se trata de una historia capaz de hacerte "creer en Dios", y siendo el propio Martel creyente, y dado el énfasis que se da en toda la primera parte al sincretismo de religiones adoptado por el protagonista, podemos sospechar que haya cierta intención de adoctrinamiento subyacente. Sin embargo, se realiza de forma curiosamente sutil, teniendo en cuenta que toda la novela (y especialmente su giro de guión final) es partícipe activa de dicha intención aleccionadora.

Mi visión sobre el final
   Como en tantas otras obras, el final es el que da sentido a esta historia. Pero en este caso, de manera muy especial:
   De alguna forma, se sugiere que hay dos posibles interpretaciones de la historia y le incumbe a uno mismo elegir la que prefiere. La historia más colorista, la protagonizada esencialmente por animales, se asocia a la elección de la fe, la creencia en Dios. Es la historia en la que el propio protagonista escoge creer. Y sin embargo, aunque no se profundiza en la segunda versión de la historia (mucho menos en la película, muy mal ahí, por cierto), la protagonizada por seres humanos, y se presenta de forma ambigua con toda intención, queda bastante claro que ésta es la que de verdad debió suceder, y por su inmensa crudeza ha necesitado ser fabulada por su protagonista. De hecho, lo que Pi le pregunta a los empleados japoneses del Tsimtsum (el barco hundido) tras contarles ambas historias es: ¿cuál es la historia preferible? Y puestos a preferir, escogeremos, claro, la historia en la que los animales se matan y se comen los unos a los otros, y no las personas, ya que es menos incómodo aceptar la violencia y la crueldad desmedida si se da entre seres irracionales.

   Pero esto no justifica en absoluto la fe, al menos no una fe verdadera. Justificaría una fe conscientemente falsa, una fe basada en la decisión consciente de estar abrazando ideales equívocos, pero quizás prácticos. Pero equívocos. Y por tanto, para el que busca ser honesto consigo mismo, este razonamiento no será válido. Es por esto que me cuesta entender que se haya publicitado tanto junto con el eslogan de "te hará creer en dios" (cosa -el que se haya hecho- por otra parte entendible, ya que es una afirmación muy atrevida, es decir, perfecta publicitariamente).

Conclusiones generales
   Se trata de una historia entretenida, sorprendentemente amena considerando los pocos elementos con los que juega, rebosante de vida y ánimo vital, extensamente documentada y detallista, con más de una lectura y que invita, como poco, a la reflexión.

   También se trata de una historia muy estática, con apenas unos pocos eventos-acción, descarnada,  plagada de reflexiones de sesgo moralista, y que sugiere, sutilmente, asociar la belleza de su fábula con la existencia de dios.

Conclusión particular
   Es por todo esto que considero este libro muy atractivo, e incluso educativo, siempre y cuando no se idealice como referencia religiosa. (Lo que no le quita sus valores morales -que algunos pueden llamar espirituales-, sobre todo en lo concerniente a la tolerancia y al amor por la vida.)
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Nota:
Al final del libro hay un Glosario con conceptos mencionados en la historia, y hay uno en concreto que me ha llamado la atención, así que he querido transcribirlo (aunque no recuerdo si se menciona dicho nombre en el libro, pero Tsimtsum era el nombre del barco en el que viajaba antes del naufragio). Es un tipo de cosmología que no conocía, y, conceptualmente, me parece interesante:

«Luria, Isaac. Isaac Luria (Yitshac Luria, 1534-1572), alias "Ha'Ari" (el león), nació en Jerusalem. A la edad de ocho años, tras la muerte de su padre, se trasladó con su madre a Egipto, donde vivió su tío materno. Con quince años, se casó con la hija de su tío. Más adelante se trasladó a la ciudad de Safed y allí comenzó Su Gran Misión con un pequeño grupo de discípulos. De sus doctrinas, una de las más importantes es el "Tsimtsum" o contracción, que afirma que la existencia del universo fue posible como consecuencia del repliegue de Dios. Éste, al ser "originariamente todo", se contrajo sobre sí mismo con el fin de crear un espacio "vacío de su presencia", propiciando así la creación del universo material, inferior a la Luz primaria, el bien del Génesis. En consecuencia, el universo sufrió una explosión y sus partículas se mezclaron trágicamente con las cáscaras de materia gruesa, inferior, mala. Desde entonces, estas chispas dispersas y cautivas dentro de la materia inferior anhelan acercarse las unas a las otras para reconstruir la unidad primaria, lo que significaría la última salvación. Dentro de esta línea de pensamiento, el Dios creador es el Dios que se retira y vuelve a sí. Su presencia es la creación y su otro yo, la humanidad.»

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