domingo, 8 de febrero de 2015

¿Merecía La isla mínima el Goya al Mejor Guión Original? [Sin espóilers]


     Ayer La isla mínima se llevó 10 goyas. En mi opinión, muy merecidos en casi todo. Fotografía, montaje, dirección, actuaciones, sonido... todos esos elementos estaban llevados a un nivel superior. Sin embargo, cuando vi la película no salí muy contento. ¿Por qué? Pese a todas estas virtudes y pese a que la historia engancha, el final me pareció muy confuso. No ya por el hecho de que la película pretende dejar  a propósito una parte del final ambigua, sino porque uno llega al final de la película con unas cuantas preguntas y... ¡apenas hay respuestas! Se insinúan algunas cosas pero se deja -en mi opinión- demasiado a la imaginación. A la salida del cine, discutí con mis amigos durante todo el camino de vuelta sobre el final de la película, sin conseguir llegar a ninguna conclusión clara, y creo que se debió a que, una de dos: o nos faltaba información, o se había presentado de forma demasiado confusa. ¡Ni siquiera supimos ponernos de acuerdo en qué posibilidades pretendía insinuar el final ambiguo!


      Haciendo una mínima búsqueda de críticas de la película encontré rápidamente que no había sido el único con esa sensación hacia el final (aquí se mencionan razones y algunos cabos sueltos con más detalle). Lo cual me hace confiar en que, si no lo entendí, no se debió a una estupidez especialmente aguda por mi parte. Es muy probable que en un segundo visionado la comprenda mejor, pero no creo que una historia debiera confiar en una segunda consumición para ser entendida.


     Por eso hay un premio goya que no me termina de convencer que ganaran. El Goya al Mejor Guión Original. No he visto las competidoras, así que tampoco estoy en posición de sugerir otra ganadora en esta categoría, pero me extrañaría que no haya otra que esté mejor cerrada que esta. Aún así, entiendo que se lo haya llevado porque la mayor parte del guión es impecable: buena construcción de personajes, misterios diseminados de continuo, giros de guión cada dos por tres... un guión potente de manual. Pero cojear en el final es grave. El final es muy importante, probablemente lo más importante de una película. El final es, guste o no, definitorio de la historia de la película. ¿Quizás estaba claro el final en el guión original y correspondía a la dirección el haberlo trasladado así? Es posible. Lo único que sé es que no me convenció cómo estaba contado ese final.
     Y es una pena, porque tengo la impresión de que la película se queda, así, a un pasito de haberse convertido en una obra maestra.

La fotografía es, en mi opinión, lo mejor de la película 

viernes, 23 de enero de 2015

jueves, 22 de enero de 2015

La ciencia: ¿arrogante o humilde?

     "Hay gente que considera arrogante a la ciencia, especialmente cuando pretende contradecir creencias arraigadas o cuando introduce conceptos extraños que parecen contrarios al sentido común. Como un terremoto que sacude nuestra fe en el terreno donde nos hallamos, desafiar nuestras creencias tradicionales, zarandear las doctrinas en las que hemos confiado, puede ser profundamente perturbador. Sin embargo, mantengo que la ciencia es parte integrante de la humildad. Los científicos no pretenden imponer sus necesidades y deseos a la naturaleza, sino que humildemente la interrogan y se toman en serio lo que encuentran. Somos conscientes de que científicos venerados se han equivocado. Entendemos la imperfección humana. Insistimos en la verificación independiente —hasta donde sea posible— y cuantitativa de los principios de creencia que se proponen. Constantemente estamos clavando el aguijón, desafiando, buscando contradicciones o pequeños errores persistentes, residuales, proponiendo explicaciones alternativas, alentando la herejía. Damos nuestras mayores recompensas a los que refutan convincentemente creencias establecidas."

Carl Sagan, El mundo y sus demonios.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

13 cosas mías en 2014 (y algunas de otros)

     Esto es una recopilación de mis principales logros y creaciones en 2014.

  • En febrero se presentaron las nuevas vídeo-guías en tablet para el Museo de la Evolución Humana (Burgos), en las que participé en parte de la edición de los vídeos, desde Teseo.
«Somos afortunados de estar aquí. Tenemos la capacidad de disfrutar enormemente de colores, sabores y olores. La vida es una fiesta a la que hemos sido invitados.
Hay mucho que celebrar. Celébralo con Cigales.
»
  • En marzo, acerté la quiniela de los Óscars que hacían en los cines Van Golem. El premio era un pase gratuito anual al cine. Participaron 2539 personas. Acertamos 125 (aprox. un 5%). Se sortearon 4 pases (tenía un 3,5% de posibilidades ahí). No me tocó. He podido seguir yendo mucho al cine igualmente.
  • En abril, Dani Jaén y yo decidimos presentarnos al Festival Creando, y nos sacamos un corto de la manga en cuestión de una semana. Se llamó "VOY" y aunque lo llegamos a presentar, por problemas de la organización del festival, no llegó a participar. Sigue molando igualmente.

Pudimos realizarlo gracias a la gran ayuda de Isabel Santidrián, Irene Arce, Javier Torres, Daniel Guantes y Fumiaki Kobayashi.
  • En mayo retomé mi estilo favorito (de aplicar colores muy aleatorios) e hice una serie de retratos, como este de Abel Núñez, que pasó a ser mi favorito.
A finales de este año he hecho una serie más de estos, pero aún no la he compartido.
  • También en mayo, un sketch que había grabado con Dani y Mario hacía tiempo superó las 30 mil visitas en YouTube (ahora mismo tiene más de 70 mil).

  • En julio empecé un proyecto de videoclip de animación para Daniel Guantes, pero no prosperó. Todavía sigue en el tintero, aunque dudo mucho de mis capacidades para lograr terminarlo.
  • En agosto escribí casi mi única aportación original en este blog. Y tampoco fue tan original. Decidí hacer un experimento. Me pregunté: ¿cómo sería una pelea de Jackie Chan escrita al detalle de forma literaria? Escogí una escena (esta) y transcribí una buena parte en lo que titulé "LA GRAN LUCHA DE CHARLIE YAN POR LA VERDAD".
  • En octubre hice fotos durante el Match de Improvisación de La Parrala, cuyo tema era el Cabaret. Estuvo muy divertido, y fui, por supuesto, vestido para la ocasión.
  • En diciembre publiqué un texto algo poético que le gustó hasta a mi madre (con mi madre esto es difícil) en LILIUM Magazine, una revista online de fotografía. Se llama "Foto de ti" y está en la página 94.
  • Acepté el reto de subir 5 fotos en blanco y negro durante 5 días, pero tuve que recurrir a fotos del móvil y hasta a capturas de pantalla. Aún así, estoy bastante contento con esta:
  • Escribí una última aportación propia en el blog, muy personal, que titulé "El bosque y su claro".

     Eso no es todo. He rediseñado el blog (lo he simplificado todo lo que he podido para hacer que su lectura sea lo más cómoda posible), he editado la Wikipedia por primera vez, me he aficionado mucho a los kiwis, he discutido sobre Podemos (¿alguien no?), he escrito decenas de anécdotas sobre mi hermano pequeño Félix, me he comprado finalmente una cámara buena y he comenzado a hacer fotos indiscriminadamente, he hecho una pequeña animación para el logo de Dani Guantes, etc.

     También ha sido un año lleno de descubrimientos. La animación de Yuri Norstein (me gustó especialmente Hedgehog in the fog), la serie de Shaun the Sheep (de Aardman), la serie UTOPIA, los análisis de cine y edición de Every Frame A Painting, he leído a Goethe por primera vez, también me he interesado en ciencia y he leído más divulgación científica que ningún año antes, la pintura de Iván Aivazovsky, el impresionante deporte Sepak takraw, la película Eagle vs. Shark, la librerías Good Books (online) y Tuuu Librería (Madrid) por buenas causas, Órbita Laika... son las principales cosas que recuerdo.

     Mis libros favoritos este año:
Que además cubren tres de mis principales intereses: ciencia, edición de vídeo y literatura, respectivamente.

     Mis películas favoritas:
  • Gravity, de Alfonso Cuarón.
  • Her, de Spike Jonze.
  • Perdida, de David Fincher.

     Además he tenido la suerte de estar rodeado de amigos que no han parado de crear en sus respectivos campos:
Esta es una de mis favoritas entre las suyas


¡Esa veloz animación con la que sale el logo la hice yo!
  • Miguel Sevilla. Tampoco ha parado. Organizó un Festival por la India lleno de talento joven y ahora se ha embarcado en un proyecto semanal de magia. Aún así, sigue sacando tiempo para hacer el tonto.
  • David Castro. Ha estado muy metido en Lag. y Sapristi a la vez que trata de sacar adelante sus proyectos más personales y lo congenia todo con su vida laboral y familiar. ¿Cómo lo hace? Quién sabe.
  • Cristina Marrodán. Ha co-creado LILIUM Magazine (sí, donde he publicado algo). Y sigue haciendo fotografía muy sensible e íntima (personalmente, me gusta esta sesión).
  • Miguel Sastre Rojo. No tiene muy actualizado su blog pero está pintando cosas muy interesantes (ejemplo).
  • Mario Larrá. Ha vuelto un poco a su María del Carmen Rayoláser, sigue haciendo dibujetes y ahora también se ofrece a hacer caricaturas personalizadas.
  • Fumiaki Kobayashi. Hizo una reel que le consiguió un trabajo y está trabajando en proyectos chulísimos de Binalogue en las sombras.
  • Araceli Pérez-Rastrilla. Ha sido Jefa de Producción en una película financiada por Álex de la Iglesia, que probablemente vea la luz el año que viene, 'Los héroes del mal'.
  • Abel Núñez. No, perdón. Este no ha hecho nada.

     Y más que me habré dejado. Pero esto no es nada. Lo que viene en 2015 promete mucho.
Para empezar, ya he aceptado un reto de fotografía semanal guiado por David Carrillo (junto a Cristina Marrodán y Dani Jaén). Y ahora que tengo cámara, planeo llevar a cabo varios vídeos. Tengo algunas ideas en las que me da miedo meterme y, sin embargo, tengo muchas ganas de llevarlas a cabo. Sé que muchos de mis amigos tienen proyectos muy interesantes que aparecerán este año. Lo veremos.
     Va a estar bien.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Escritura y fontanería



"Cada nueva línea es un comienzo y no tiene nada que ver con ninguna de las líneas que la han precedido. Todos empezamos desde cero cada día. Y, por supuesto, no tiene nada de sagrado. El mundo puede vivir mucho mejor sin escritura que sin fontanería. Y en algunos lugares del mundo hay muy poco de ambas cosas. Claro que yo preferiría vivir sin fontanería, pero yo estoy enfermo."

'El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco', Bukowski.

El bosque y su claro

(Dime) qué escribir cuando se ha penado la pena ya y la pena es uno mismo y la pena es un mar, un ahogo, un abismo, un silencio, un retumbar.
Qué llenar, por qué seguir, por qué seguir preguntando, por qué esperar, qué esperar, cuánto esperar, a quién creer, con quién llorar.
Qué sentir, cómo reaccionar, qué crear, por qué no dormir.
El nombre de la inquietud, la cara del desasosiego, una culebra, una cruz, un símbolo del misterio.
Una cripta sin tesoro, un tesoro imaginario, un aventurero loco, un viaje innecesario.
Una ausencia pesada, un marchar errático, una visión ponderada, un seguir rutinario, un alcanzar la mano con la mano, que es la mano.
Un sí mismo en sí y todo de nada, una risa, la tripa llena, el sol, la almohada.
La comedia forzada, el drama enterrado, el final sin historia, el bosque y su claro.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Inocente exaltación del libro

A los libros voy (de los libros vengo).
Ante los libros claudico.
Bajo los libros lluevo.
Con los libros crezco.
Contra los libros peleo.
De los libros saco.
Desde los libros lanzo.
En los libros aparco.
Entre los libros descanso.
Hacia los libros me inclino.
Para los libros aprendo.
Por los libros entiendo.
Según los libros me encuentro.
Sin los libros me pierdo.
Sobre los libros duermo.
Tras los libros me encuentro.

domingo, 9 de noviembre de 2014

CARL SAGAN: Sobre el sentido de la vida

   Hoy Carl Sagan, famoso divulgador científico y autor de la serie Cosmos, habría cumplido 80 años. Su pasión por el mundo y su funcionamiento se plasmaba en su discurso, que lejos de ser frío y distante se hacía poético y cercano. A modo de homenaje personal, he traducido un texto suyo sobre el sentido de la vida.

    « En las últimas décadas, los Estados Unidos y la Unión Soviética han conseguido algo que —a menos que nos destruyamos a nosotros mismos antes— será recordado dentro de mil años: la primera exploración detallada de docenas de otros mundos. Juntos hemos encontrado mucho ahí fuera que es magnífico, instructivo y de valor práctico. Pero no hemos encontrado ni rastro ni indicios de vida. La Tierra es una anomalía. En todo el sistema solar, es, hasta donde sabemos, el único planeta habitado.
    Nosotros los humanos somos una entre las millones de especies distintas que viven en un mundo floreciente, rebosante de vida. Aún así, la mayor parte de las especies que un día existieron ya no están. Tras prosperar durante ciento cincuenta millones de años, los dinosaurios se extinguieron. Hasta el último de ellos. Ninguna especie tiene garantizada su permanencia en este planeta. Y los humanos, los primeros seres en idear medios para su propia destrucción, han estado aquí sólo varios millones de años*.
    Somos raros y preciados porque estamos vivos, porque podemos pensar. Tenemos el privilegio de influenciar y quizás controlar nuestro futuro. Tenemos una obligación de luchar por la vida en la Tierra —no sólo por nosotros mismos sino por todos esos, humanos y otros, que vinieron antes que nosotros y con quienes estamos en deuda, y por todos aquellos quienes, si somos lo suficientemente sabios, vendrán después. No hay causa más urgente que sobrevivir para eliminar a nivel global  las amenazas crecientes de una guerra nuclear, catástrofe natural, colapso económico y hambruna masiva. Estos problemas han sido creados por humanos y sólo pueden ser resueltos por humanos. Ninguna convención social, ni sistema político, ni hipótesis económica, ni dogma religioso es más importante.
    La cruda realidad parece ser esta: Vivimos en un vasto e increíble universo en el que, a diario, se crean soles y se destruyen mundos, donde la humanidad se aferra a un oscuro pedazo de roca. La significación de nuestras vidas y nuestro frágil entorno proviene de nuestra propia sabiduría y valor. Somos los guardianes del significado de la vida. Preferiríamos que fuera de otra manera, por supuesto, pero no hay pruebas convincentes de un Padre cósmico que se preocupará de nosotros y nos salvará de nosotros mismos. Es cosa nuestra.»

[Traducción propia de un texto de Carl Sagan extraído de este enlace:
Carl Sagan on the Meaning of Life]

*[Nota del traductor: por el dato empleado se deduce que se refiere a los humanos como homínidos.]

sábado, 2 de agosto de 2014

LA GRAN LUCHA DE CHARLIE YAN POR LA VERDAD

          Charlie Yan llegó al edificio. Se acercó a una alta puerta acristalada que estaba abierta de par en par. Sobre la puerta sobresalían caracteres chinos de color dorado que anunciaban que aquél era un auditorio conmemorativo. En lo alto del dintel, una tela blanca y una negra se unían en un nudo con forma de ramo de flores, y sus extremos caían a los lados de la puerta. Según se acercaba, Charlie pudo apreciar el ajetreo que había dentro de la sala. Era una sala blanca, de techos altos, salpicada de columnas que delimitaban el centro del lugar. En esa parte central cuadrada, abierta al piso de arriba, llegaba la luz desde los ventanales superiores, iluminando la decoración. Una gran cabeza de dragón chino dejaba colgar su lengua desde uno de los lados del hueco central, y su colorida cola rodeaba las columnas del lugar. Abajo, el trajín era mucho más grisáceo. Un puñado de hombres iban y venían por la planta baja, entre las sillas, los maceteros y los andamiajes que estaban usando para colocar los ornamentos. Parece que estuvieran preparando algún tipo de evento. Algunos iban de traje y otros iban en buzos de trabajo. Algunos llevaban bolsas, otros, cajas.

        Charlie Yan se asomó al interior con cierta precaución. Sin darse cuenta, sus manos ceñían las solapas de su abrigo gris, dejando ver parte de su llamativo interior amarillo. Desde la puerta, Charlie descubrió un grupo de mujeres sentadas en el centro de la sala, en torno a una mesilla, haciendo algún tipo de trabajo manual. Reconoció a la que había ido a buscar y entró con decisión en el salón. A medio camino, ella le vio. Miró alrededor y levantó la voz hacia un hombre trajeado que estaba dándole indicaciones a alguien subido a una escalera.

—¡Alan! —llamó ella. Pese al movimiento que se adivinaba en el lugar, reinaba allí un gran silencio, por lo que su voz, que ni siquiera había sido un grito, produjo un eco que llamó la atención de todos los presentes. El tal Alan dejó lo que hacía y también se giró hacia el intruso.

—¡Yo no le maté! —dijo Charlie dirigiéndose a Hanna, que tenía una mirada temerosa en la cara.

—¡Llamad a la policía! —gritó Alan.

—¡Esperad, por favor! —Algunos trabajadores se acercaron a Charlie—. Si le hubiera matado yo —le dijo a Hanna—, ¿crees que habría venido a verte?

—¡Cogedle! —dijo Alan. Dos hombres tras Charlie se lanzaron contra él y le sujetaron por los brazos. Charlie intentó resistirse.

—¡Por favor, escúchame, déjame decirte sólo una cosa! —Otro hombre se acercó a Alan:

—¿Llamo a la policía?

—¡Espera! —indicó Alan.

          Uno de los hombres que retenía a Charlie le cogió por el cuello. El resto de las mujeres que estaban con Hanna se levantaron y corrieron para salir de la sala. "¡Es el asesino del señor Padrino!", gritaban mientras se iban. Charlie se revolvió y logró zafarse de sus captores. Alan y el otro hombre se acercaron amenazadoramente, pero Charlie cogió una silla plegable de madera que tenía a mano y la levantó entre él y ellos.

—¡Esperad! —bajó la silla y levantó los brazos hacia ellos en señal de pausa—. Escuchadme. —Miró a Hanna:

—¿Me puedes decir por favor dónde se esconde tu hermano?

—¿Por qué le quieres? —preguntó Hanna, aterrorizada.

—¡Porque sólo tu hermano puede probar que no soy un asesino!

          Hanna se levantó con lágrimas en los ojos.

—¡Fuiste tú!

          Alan lanzó de pronto una fuerte patada al costado de Charlie. El golpe le hizo retroceder varios metros, hasta caer apoyado contra una fina mesa plegable.

—¡Acabemos con él! —gritó Alan enfurecido.

          Charlie vio cómo se acercaba un hombre con jersey blanco. Charlie cogió la mesa en la que estaba apoyado y la arrastró contra el hombre que venía. El hombre de blanco cayó, pero Alan pateó la mesa hacia Charlie, que tuvo que saltar para evitar el golpe y cayó sobre la propia mesa. Charlie aprovechó el momento para lanzarle una patada a Alan, y aunque no le dio, le hizo achantarse. Otro hombre de blanco, el que había querido llamar a la policía, levantó la mesa en la que estaba Charlie desde un extremo, haciéndole caer por el otro lado. Charlie consiguió caer de pie y levantó de nuevo los brazos hacia los hombres para que parasen, pero otro nuevo desconocido, este enfundado en un traje oscuro, le arreó una patada por la espalda y le hizo caer de morros sobre otra de las mesas plegables.

        Mientras el trajeado cogía una silla de madera, Alan levantó la mesa en la que estaba Charlie, haciéndole caer. Alan lanzó entonces la mesa boca abajo contra él, que estaba en el suelo, pero Charlie rodó rápidamente bajo la mesa que estaba justo al lado y esquivó el mesazo. El trajeado le lanzó la silla plegable, que por suerte rebotó contra la mesa bajo la que estaba Charlie y salió despedida. Charlie se levantó cogiendo a modo de escudo la mesa bajo la que se había ocultado. El trajeado y el del jersey blanco fueron a atacarle, pero Charlie les bloqueó con la mesa y comenzó a girar sobre sí mismo. Otros dos hombres de blanco se acercaron y Charlie lanzó la mesa contra ellos, lo que les hizo retroceder, pero se prepararon para meterse también en la pelea.

          Alan y sus secuaces se habían agrupado, y una vez más, Charlie se dirigió a ellos intentando hacer una señal de paz, pero estos empezaron a lanzarle sillas plegables. Charlie se agachó para esquivar la primera, y tuvo que saltar para esquivar la segunda, sin embargo consiguió coger al vuelo la tercera y se la lanzó de vuelta. Uno de los que habían retrocedido cuando había lanzado la mesa le sujetó por la espalda, pero Charlie consiguió deshacerse de su abrazo con un par de saltitos y extendiendo sus brazos repentinamente, para recibir justo entonces una patada baja de parte del segundo compañero, que pudo parar a duras penas.

        El que le había cogido hacía un momento le agarró por los hombros desde atrás y tiró hacia él. Charlie tuvo que girar y agacharse para no caerse, lo que le salvó de recibir un puñetazo que el compañero le había mandado a la cara. Su abrigo gris y amarillo le pasó por encima de la cabeza, y Charlie sacó su brazo derecho de la manga del abrigo para lanzarle un eficaz puñetado lateral al compañero que acababa de intentar pegarle. Mientras el tipo caía, Charlie usó el brazo que todavía tenía metido en la manga del abrigo para cubrir la cabeza de quien le estaba sujetando, y estuvo a punto de darle un puñetazo, pero al verle en aprietos bajo el abrigo, se detuvo. Su contrincante intentó mandarle una patada alta, pero Charlie la vio a tiempo y pudo pararla. El tipo aún tenía el abrigo enrollado alrededor del cuello, así que Charlie tiró de una de las mangas hacia el suelo y le hizo caer de bruces.

          Alan y el otro hombre trajeado llegaron entonces y comenzaron a golpear a Charlie. Charlie estaba aturdido por el frenético ataque y recibió varios golpes. Tras dar varios puñetazos, Alan le colocó una patada en todo el esternón y Charlie cayó, resbalando por el suelo. Charlie cayó junto a una caja de cartón y no dudó en lanzarla contra Alan y compañía. Alan le dio un golpe a la caja en el aire para evitar que la caja le diera a él y un montón de papeles con ilustraciones salieron volando por el aire. Mientras caían hojas por todas partes, el trajeado y otro de blanco que se había unido se enzarzaron en una pelea con Charlie. Charlie consiguió lanzar primero al de blanco a un lado. Después, esquivó un puñetazo del trajeado y le aferró su otro brazo desde detrás. Le golpeó en la espalda y el trajeado se revolvió, dándole un codazo. Charlie cogió al trajeado por la americana y le lanzó haciéndole girar por los aires.

          Mientras tanto, Alan había recibido un palo largo y fino, decorado en color rojo, del hombre que había propuesto llamar a la policía. Dicho hombre cogió un palo él también y repartió a los otros. Charlie miró alrededor buscando dónde esconderse. Vio que algunas mujeres estaban en un extremo de la sala presenciando la pelea. Los hombres corrieron hacia Charlie con los palos en la mano y Charlie retrocedió hasta una de mesa plegable que había quedado tirada boca abajo en el suelo. Alan lanzó un golpe sin piedad sobre la cabeza de Charlie, y Charlie levantó la mesa plegable justo a tiempo para parar el impresionante zurriagazo. Consiguió para otro golpe de la misma manera, y se ayudó de las piernas para lanzar la mesa hacia Alan, lo que obligó a este a echarse atrás. La mesa cayó boca abajo sobre el montón de papeles que habían caído hace unos segundos, y provocó que unos cuantos volaran de nuevo.

          Dos hombres de jerseys blancos llegaron con sus palos y Charlie consiguió alejar sus golpes poniendo la mesa que estaba en el suelo ante ellos, primero a un lado y luego al otro. El que venía por la derecha logró acercarse y Charlie tuvo que agacharse para no tragarse un zasca con sabor a madera en los piños. Con un golpe de pierna, Charlie arrastró la mesa en el suelo hacia aquél hombre y una de las patas de la mesa le dieron en la pierna, lo que consiguió hacerle tirar el palo y ponerse a cojear. El que venía por la izquierda comenzó a lanzar sus mandoblazos a diestro y siniestro. Charlie esquivó los dos primeros, pero tuvo que detener los dos golpes siguientes con los antebrazos. El hombre le intentó golpear entonces de abajo a arriba. Charlie se echó para atrás, pero su contrincante se había quedado en tal posición que no fue difícil para Charlie cogerle y lanzarle a un lado.

          Alan volvió logrando darle otra fuerte patada en el pecho. El impacto hizo que Charlie perdiera el equilibrio y retrocediera varios pasos, y justo cuando Charlie creía que iba a caer hacia atrás, oyó un fuerte sonido metálico y algo le paró bruscamente.




¿QUÉ LE OCURRIRÁ A CHARLIE YAN?
¿QUÉ TENDRÁ QUE HACER PARA GANAR LA PELEA?
¿CONSEGUIRÁ LIMPIAR SU NOMBRE?

CONTINUARÁ...

lunes, 28 de julio de 2014

La virgencita

—...Aquí no hay curitas, votamos en la asamblea que Dios no existe, democráticamente. [...] 
—Pero vos llevás una medalla de la Virgen de la Plata al cuello, mi chola. 
—¡Claro! La virgencita sí existe. Lo votamos también, en la misma asamblea. No hubo ni un voto en contra. 
—Ah, menos mal. Yo también llevo mi medallita.


Huye de mí, rubio, Óscar Esquivias

martes, 20 de mayo de 2014

Juego de Tronos en el Parlamento Europeo

   Bueno, como ya hemos quedado que vais a votar en las europeas (guiño, guiño), lo lógico es saber qué es exactamente lo que vais a estar votando. En el debate sobre qué partido es mejor (si Barça o Madrid y blablabla), resulta que el 95% de la gente con la que he hablado debate de políticas a nivel nacional. Y SORPRESÓN, esto son las elecciones europeas, que, fijaos qué cosas, afectan a Europa. Dicho esto, vamos a ver cómo funciona la cosa.

   Cada partido español es miembro de un partido europeo, formado por una unión de partidos del resto de países con ideologías afines. Es decir, si votas a un eurodiputado de un partido español A, perteneciente a un partido europeo B, esto equivaldría a un escaño en el Parlamento Europeo para el partido europeo B. Hay ciertas excepciones, partidos españoles que no pertenecen a ninguna coalición europORQUE NADIE LOS QUIEjém, porque son así de antisistema, ejém. Y con esto, juguemos al quién es quién para ver un poquillo de qué va el Juego de Tronos europeo.


   El Partido Popular pertenece al European People's Party, una mezcla entre conservadores y cristiano-demócratas. Son los principales promotores de las políticas de “austeridad” y recortes sociales. Se les ha criticado un poco por apoyar a políticos neonazis en Europa del Este, pero eh, quién no tiene algún defectillo? Su candidato a presidente del consejo es Jean-Claude Junker, no Van Damme, ya lo siento. Puesto a dedillo por Angela Merkel, o eso dicen las malas lenguas. Este señor ha sido primer ministro de Luxemburgo, entre otras cosas. Digamos que es el maestre Pycelle, no tiene mucha idea de lo que está haciendo, y repite fielmente lo que Cersei le sussurra al oído, porque, al fin y al cabo, es la que lo ha encumbrado. Jé. Los votos a Vox también irán a este partido europeo, sorpresa.


   El Partido Socialista pertenece al Partido Socialista Europeo. Socialista de nombre, socialdemócrata de realidad, que para el que se lo pregunte, es algo así como hacer lo que dice el BCE y FMI pero quejándote un poquito por lo bajines. Su candidato es Martin Schulz, que bien podría llamarse Tyrion Lannister. Quiere que haya más justicia social, y propone cosas que nunca consigue, ni siquiera dentro de su propio partido. Sabe que su partido está equivocado, pero acata las órdenes y obedece a su familia. Ah, él y Cersei Merkel también se detestan. Aún no se ha rebelado contra nada, pero sospecho que es porque aún no han intentado matarlo las suficientes veces.


   Izquierda Unida pertenece al Partido de la Izquierda Europea. Se oponen radicalmente a las políticas de austeridad. Rechazan los préstamos del FMI para reducir la deuda pública, por los altos intereses y porque se niegan a pagar los destrozos de la banca. Su candidato es Alexis Tspiras, líder del partido de izquierda griego Syriza, segundo partido más votado actualmente. Claramente, es Daenerys Targaryen, pero menos atractivo y sin dragones. Un poco revolucionario, no os lo voy a negar, pero aún es joven, es lo que toca.


   Pero ojo, los votos a Izquierda Unida no van íntegros a este partido, sino que la mitad de ellos van al European Green Party, el partido medioambientalista, del que os hablo ahora.

   La coalición Primavera Europea, en la que se encuentran Compromis y EQUO, son los ecologistas españoles. Pertenecen al partido de los verdes europeos. Sus preocupaciones son la justicia social y las madalenas. No, en serio, se preocupan por el medioambiente y el cambio climático, jé, quién lo iba a decir. También se oponen a las políticas de recortes. Su candidata es la alemana Ska Keller. Es un poco Jon Snow, porque además de ponerse del lado de los débiles, lleva un tiempo avisando de Cambio Climático is coming y ni chus le hace caso. Para este partido también irán la mitad de votos de Izquierda Unida.


   Podemos, el partido de Pablo Iglesias, “el coletas de la Sexta” también está aliado con el Partido de Izquierda Europea. Esto plantea una fantabulosa diatriba sobre el voto útil, que os dejaré discernir a vosotros mismos.

   En cuanto a UPyD y, no ha conseguido llegar a acuerdos con el partido de Liberales y Demócratas, porque jé, adivináis qué? CiU y PNV pertenecen a esta coalición, y en fin imaginad qué risas iba a ser estos tres sentados en los mismos escaños. Por tanto, UPyD va por libre.

   A todo esto, el candidato que proponen Alliance of Liberals and Democrats es Guy Verhofstadt, el equivalente a Balon Greyjoy, patriarca de la casa del kraken en las Islas del Hierro. Quiere una Europa más “federalista”, lo que significa que les parece guay que dejen de controlar tanto desde el Trono de Hierro de Alemania. Además, se entusiasma con las regiones independentistas. No es un tipo agradable y tiende a mirar por encima del hombro al resto de la gente, de hecho, lo llaman el “mini-Thatcher”, por Margaret Thatcher, la dama de hierro, precisamente.


   Partido X, PACMA y Ciudadanos también dicen que si eso ya luego se lo piensan. Que negociar pá luego no sacar diputados es cansao. Decidir si votar a estos partidos es tirar el voto a nivel europeo o no, es cosa vuestra.

   Ahora que ya sabéis quién es quién, a que no es tan chungo votar? JEEEEEE JE JE JEJE JEEEEE.

Autora invitada: Laura García

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las tres genialidades de Abel Núñez

   ¿Qué es lo más importante en un microrrelato? ¿El micro o el relato? ¿Lo que dice o lo que oculta? ¿Lo que es o lo que podría ser? Estas son algunas de las preguntas que me hacía ante la perspectiva de escribir un microrrelato para un concurso. ¿Cómo abordarlo? Mientras lo sopesaba, decidí hablarle del concurso a mi amigo Abel Núñez, insigne escritor en ciernes. Le propuse, atrevidamente (ya que está demasiado ocupado como para dedicarse a pequeñeces), que participara. Para mi sorpresa, aceptó con prontitud, y enseguida me obsequió con no una, sino tres piezas maestras. La agudeza de sus propuestas me dejó anonadado y no he podido hacer menos que dedicarles un análisis.

   En primer lugar, sin haber hecho siquiera un borrador, así a bote pronto, como inspirado por una musa genial, escribió la primera pieza:
 
   "sí". Qué banalidad, pensará el profano. Qué simpleza, pensará el simple. Qué tontería, pensará el tonto. Ninguno de ellos habrá sido capaz de asomarse a la ingente profusidad de significados que tan conciso relato prodiga. Porque sí; es, efectivamente y pese a lo que los escépticos puedan creer, una narración. Una compleja narración, de hecho. Un relato que abre, para el ojo agudo, todo un mundo de afirmación, y a su vez le da la espalda a todo lo que no engloba, es decir, todo lo que dicho "sí" no es. Es, por tanto, un claro posicionamiento contra el "no", su antónimo por antonomasia. Y es mucho más que una historia. Son todas las historias que dicen "sí". , se puede. , el final feliz. : la fuerza, el poder, el avance, el presente que mira al futuro, la existencia, el sentido, la ciencia, también la magia, a todo, SÍ. Y no un "sí" cualquiera: un "sí" sin mayúscula inicial y sin puntuación. Es decir, no tiene marcas ni de principio ni de final. De esta manera, se convierte en una verdadera historia interminable, que insinúa tanto un principio como un final infinito e inasible. Pese a ello (o precisamente por ello, dada la infinitud que lo engloba), el autor podría haberse extendido en el relato hasta límites insospechados, superando con mucho los siete volúmenes de En busca del tiempo perdido. Sin embargo, el autor hace una fuerte apuesta por la escuetez y destierra cualquier distracción que se pudiera confundir con un planteamiento o un desenlace al uso. Todo lo que importa queda condensado en un potente monosílabo: .

   Pero el talento de Abel Núñez no se agota con facilidad. Aún más, su habilidad y brillantez son capaces de evolucionar a la velocidad del rayo. Apenas había terminado de teclear su primera obra maestra (uno de esos textos que se convierte en un clásico automáticamente), no dudó en lanzarse nuevamente sobre su máquina de escribir para plasmar una nueva obra, más extensa y caleidoscópica. Esta vez decía así:
sí...
   De nuevo, el ignorante no dudará en desdeñar la nueva obra, con el pretexto de que está basada en la anterior. Dirán que le falta originalidad y que el autor se ha estancado tanto en estilo como en el tema de la afirmación. Nada más alejado de la realidad. Aunque es cierto que este texto es una revisión del anterior, la calidad de su prosa, su intensidad y su profundidad no son menores; en todo caso se han multiplicado. A primera vista sólo se han añadido tres puntos suspensivos. No obstante, estos (aparentemente simples) puntos suspensivos aportan toda una nueva dimensión a la crónica. La infinitud latente en el relato toma ahora cuerpo palpable en dichos puntos suspensivos. En esta ocasión no se insinúa, como en el anterior, un final tendente a la eternidad (tanto en posible tamaño como significación), sino que se explicita la existencia de un final concreto. Como dice el poeta: "...".  Es decir, HAY un final específico para este relato. Sin embargo, el narrador decide dejarlo fuera de la narración. El artista deja fuera del cuadro parte de la pieza representada, pero nos señala que, efectivamente, existe dicha parte. Bien podemos denominar a este como el cliffhanger más repentino, más a bocajarro y más abierto de la historia de la literatura.

   No satisfecho con haberse prodigado en dos composiciones ricas y versátiles sin precedentes, y sin vértigo ninguno ante el lienzo en blanco, el mentado maestro no tardó ni un segundo en plasmar su obra definitiva:
Sí.
   En esta ocasión no hay ignorancia, ni malicia, que pueda oponerse a la patente potencia que derrocha este microrrelato. De hecho, llamarlo microrrelato, incluso intentar englobarlo en un estilo, un género o un tipo de construcción literaria conocida, sería demasiado inapropiado. Habría que crear un nuevo género para poder definir las características únicas de esta creación (humildemente, propongo a la comunidad literaria el término Nuñézico). Observamos que el estilo del autor ha evolucionado drásticamente (en una fracción de segundo) de forma tremenda. Ha dejado atrás las vanguardias, que tan atractivas le parecieron en su momento, y se ciñe a un aparente clasicismo, que no hace más que encerrar, en realidad, una fresca madurez. En esta etapa final, el autor se ha asentado, y ya no aspira a inspirar y recrear las infinitudes a las que una vez, en su juventud idealista y ambiciosa, aludió. En su lugar, se permite regodearse en el estilo, a través del cual desarrolla una elegancia y sobriedad sin par.

   No cabe duda de que en este momento, retrospectivo, Núñez retoma y reexamina los principales temas que ha engarzado en toda su obra:  la afirmación, el asentimiento, la confirmación, la positividad, la aprobación,... Y a pesar de mantener esta continuidad, consigue alentar el texto con una fuerza renovada, que logra en gran parte empleando una mayúscula inicial y un único punto final. Esta vez sí, la obra queda delimitada por un principio y un final. De esta forma, el autor consigue expresar en sólo tres caracteres el proceso esencial de toda vida: el glorioso nacimiento (la importancia de la creación de una nueva vida queda reflejada en la mayúscula), el paso fugaz y colorido (representado en el monosílabo, adornado con una apropiada tilde), y por último, la mortalidad y su inevitabilidad (encarnada en el minúsculo pero incisivo punto final). El texto goza de una autocontención envidiable. Núñez ha desplegado sus mejores aptitudes para trazar una obra de calado semántico a muy diversos niveles, sin renunciar a conseguir la máxima pureza estilística, demostrada a través de una brevedad, un condensamiento y una precisión que ni el propio Hemingway habría soñado. La profundidad filosófica y psicológica latente en el texto no menoscaba el placer de su lectura; muy al contrario, se trata de una obra imposible de no leer de cabo a rabo, y tremendamente fácil de releer a menudo, descubriendo nuevos puntos de vista, y con placer renovado. Me atreveré a aseverar que, entre todas, esta es sin duda su Obra Cumbre. Combina los habituales elementos de su prosa con una maduración vital y literaria de los conceptos tratados que la hacen mucho más poliédrica, curtida y aterrizada.


   He de admitir que no reconocí la genialidad de estas piezas a primera vista. En un primer momento creí que, simplemente, mi amigo me estaba respondiendo por triplicado a la propuesta que acababa de hacerle de presentarse al concurso. Pero una vez entendí que estas palabras eran, per se, obras completas, todo empezó a encajar y mi admiración terminó catapultándose a niveles astrales. Entendí que en el concurso al que le había propuesto presentarse nunca seleccionarían sus relatos (jamás premian los mejores). Ninguna editorial querría editarlo tampoco; al parecer están demasiado limitadas a producir libros con más de una página. Es por ello que a través de este humilde análisis he querido acercar, a todo el que desee conocerla, la extraordinaria prosa de mi, afortunadamente, amigo Abel Núñez. Sirva este texto, además, para lanzar a la Literatura un grito de atención sobre este autor y su formidable obra.

  Por último no he podido evitar, como escritor infatigable que soy, inspirarme libremente en la obra y el estilo de Núñez para crear mis propios textos, en los que, aún siguiendo sus patrones, he procurado añadir mi toque personal e intransferible. Os dejo con mis relatos (os suplico que los leáis si tenéis tiempo):
no

no...

No.

jueves, 24 de octubre de 2013

Queremos que el cine siempre sea una fiesta

Esta noche he visto "El mayordomo" en el cine, pero la película ha sido lo de menos.

Como algunos ya sabréis, estos tres últimos días ha habido una promoción en los cines por la cual, con un ticket fácil de conseguir por Internet, se podían comprar entradas para cualquier película por unos 3 euros. Y la respuesta del público ha sido brutal. He ido con mis hermanos a ver una peli pero, ingenuos de nosotros, hemos llegado con tan solo 20 minutos de antelación para la hora en la que proyectaban todas las del Van Golem. No había cola en la taquilla, como yo había imaginado. Había cola para entrar al cine. Una cola ancha cuyo final no se veía desde la puerta del cine. Junto a las taquillas, una trabajadora del cine se acercaba de vez en cuando a los que miraban impotentes las persianas cerradas de las ventanillas y les decía que ya no quedaban entradas para ninguna película.

QUE NO QUEDABAN ENTRADAS PARA NINGUNA PELÍCULA.

Una de esas cosas que uno ni se había planteado que llegaría a ver jamás, a estas alturas. Algo que suena surrealista teniendo en cuenta la situación a la que nos hemos acostumbrado que estén los cines: vacíos.

Pues allí estábamos, sin entradas pero fascinados por la situación, cuando he visto que un grupo de señoras intentaba devolver sus entradas a la taquillera. Casualmente una de ellas era la madre de un amigo, así que la he saludado y le he preguntado que por qué querían devolver las entradas. Me ha dicho que era por la cola, que era tan grande que creían que no podrían entrar. Entonces le he ofrecido comprarle las entradas que querían devolver. Eran 3, nosotros 4, al final sólo hemos cogido 2 porque mis otros 2 hermanos no querían coger la tercera. Pero nos hemos ido los 4 a buscar nuestro sitio en la cola. Personalmente, creía que la cola llegaba hasta el final de la calle (lo que ya la hacía bastante larga), pero al llegar al final de la calle la cola giraba en la esquina y seguía hasta la siguiente esquina, donde volvía a girar. No era una cola de a uno, no, era una cola de mogollón de gente en cada punto. Un rebaño, una turba, como queráis llamarlo. Nos hemos puesto al final de la cola y más gente ha ido añadiéndose hasta llegar al final de esa (tercera) fachada.

Aquello era insólito. Una señora que pasaba por la calle nos ha preguntado que para qué hacíamos cola y no se lo creía cuando le hemos dicho que para el cine (que, como ella sabría, estaba en el lado opuesto del edificio). Mis hermanos y yo, lejos de amargarnos por estar tan lejos en la cola, nos hemos echado unas risas comentando lo gracioso y extraño de la situación. Teníamos asumido que entraríamos ya a mitad de película, con lo cual, al final, el precio sería más o menos como pagar el habitual de las películas (por lo que íbamos a ver: la mitad). Al final, sin embargo, la cola ha ido sorprendentemente rápida y aunque no hemos llegado a los anuncios, sí que hemos entrado justo a tiempo de verla empezar.

Nos hemos sentado en la última fila, donde había un par de huecos libres sueltos pero un puñado de gente se han desplazados todos un sitio para dejarnos a mi hermana y a mí sentarnos juntos. El cine estaba completo. Yo lo primero que he estado mirando no ha sido a la película sino a la gente. El público estaba silencioso casi por completo (mi hermana hacía algún comentario en voz demasiado alta de vez en cuando). En las gracias, se oía una carcajada general. Lágrimas no he oído, mira. Al final, la gente se ha arrancado en un aplauso general sin complejos (no como los tímidos e incómodos que recuerdo de las últimas películas que he ido a ver al cine).

En definitiva, ha sido toda una experiencia que ni soñaba presenciar en estos tiempos y que, pese a que haya sido algo tan explosivo por la situación previa o una buena promoción puntual, creo que demuestra que a la gente LE GUSTA y QUIERE IR AL CINE. Pero es que los precios que se manejan hoy en día son dolorosos de pagar. Además, que uno de los encantos del cine es apostar por una película (no ir sólo a la que estás seguro que te va a gustar), y con precios tan altos eso no se hace ni de coña.

Desde luego, el IVA cultural tiene su parte que ver en los precios, pero estos ya venían hinchados de antes. Espero que los que determinan estos precios se planteen alguna solución que nos permita ir MÁS A MENUDO y POR MENOS DINERO al cine, y que de esta forma también se beneficie toda la industria que hay detrás de una proyección cinematográfica. Que el cine sigue teniendo su magia.

jueves, 3 de octubre de 2013

NO LO SÉ

 

   Incluso lo aparentemente novedoso, extraño y desconocido puede tener una familiaridad que despierta en nosotros recuerdos, algunos olvidados. Una de estas conexiones me ha me ha llevado a rememorar algo sobre muchos de mis profesores. Y es que hay algo que muchos necesitan decir más a menudo y sin embargo es muy muy raro que lleguen a admitir: «NO-LO-SÉ».

    De esto, uno, siendo niño, no se da cuenta más que con el tiempo. Pero yo diría que hacia la ESO, cualquiera un poco avispado ya se ha dado cuenta. Muchos profesores solicitan, o dicen aceptar, preguntas, pero cuando estas se salen del espectro del libro de texto, una triste mayoría de profesores (hablo por mi experiencia, claro) son incapaces de contestar a las demandas menos obvias. Lo sé de primera mano porque siempre he sido preguntón.

   Algunos profesores, los mejores, conocen su materia y son capaces de responder a la mayoría de las preguntas con precisión.

   Algunos, los menos, conozcan o no su materia, cuando no están seguros de la respuesta que podrían dar, lo manifiestan, probablemente teorizan alguna posibilidad y buscan o prometen buscar una respuesta satisfactoria para la clase [Porque cualquier pregunta planteada por uno, sea buena o penosa, se convierte en una pregunta de toda la clase].

   Pero muchos, demasiados, no son capaces de admitir que no tienen ni idea de tal cosa en concreto y se ponen a probar suerte. Juegan con ambigüedades e imprecisiones, y como habitualmente son torpes hasta para moverse por esos terrenos, se les escapan ciertos modificadores del lenguaje que el oyente atento puede interpretar rápidamente como lagunas claras de conocimiento. Y se quedan tan contentos.

    Algunos de estos últimos se atreven a preguntar si aquello ha respondido a tu pregunta. Dependiendo del transfondo del profesor del que venga, es un gesto que puede ser de honestas ganas de responder adecuadamente o (más a menudo) un ofrecimiento de tregua para que pares con las preguntitas de los cojones. Que si replanteas la pregunta te la van a desresponder igualmente. Paradójico pero patente.

    La conclusión es que, tristemente, a unos cuantos les parece que sacar el diccionario es más señal de debilidad que de inteligencia.

Praga, septiembre 2013

lunes, 23 de septiembre de 2013

Decálogo de Elmore Leonard [Traducción]



ELMORE LEONARD

 AVISO (N.d.T.)
Este es un decálogo muy centrado en cuestiones lingüísticas. El autor lo escribió refiriéndose al idioma inglés. Sus consejos no tienen por qué interpretarse igualmente en español.


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   Estas son las reglas que he escogido por el camino para ayudarme a permanecer invisible mientras escribo un libro, para ayudarme a mostrar más que a contar qué está ocurriendo en la historia. Si tú tienes facilidad para el lenguaje y las imágenes, y el sonido de tu voz te agrada, no estás buscando la invisibilidad, y puedes pasar de las reglas. Aún así, puedes echarles un vistazo.

   A las reglas.

1. Nunca empieces un libro hablando del tiempo.
   Si es sólo para crear atmósfera, y no una reacción de un personaje al clima, no conviene alargarlo demasiado. El lector tiende a hojear buscando la gente. Hay excepciones. Si eres Barry Lopez, que tiene más formas de describir el hielo y la nieve que un esquimal, puedes hacer todo el reporte meteorológico que quieras.

2. Evita los prólogos.
   Pueden ser molestos, especialmente un prólogo que sigue a una introducción que viene tras un preámbulo. Pero estos normalmente se encuentran en la no ficción. Un prólogo en una novela es un trasfondo, y lo puedes incluir en donde quieras. Hay un prólogo en Sweet Thursday, de John Steinbeck, pero está bien porque un personaje del libro argumenta de qué van mis reglas. Dice: "Me gusta mucho la conversación en un libro y no me gusta que nadie me diga a qué se parece la forma de hablar de alguien. Quiero descubrir su apariencia por la forma en la que habla... averiguar lo que el tipo está pensando por lo que dice. Aprecio cierta descripción pero no demasiada... A veces quiero que un libro vaya por su cuenta con un tanto de batiburrillo... Que se saque algunas palabras bonitas quizás o que cante una pequeña canción con vocabulario. Eso está bien. Pero me gustaría que lo descartaran para no tener que leerlo. No quiero batiburrillo mezclado con la historia."

3. Nunca uses ningún otro verbo aparte de "dijo" para llevar el diálogo.
    La frase de diálogo pertenece al personaje; el verbo es el escritor metiendo sus narices. Pero dijo es mucho menos intrusivo que gruñó, jadeó, advirtió, mintió. Una vez noté que Mary McCarthy terminaba una linea de diálogo con "aseveró ella", y tuve que parar de leer y coger el diccionario.

4. Nunca uses un adverbio para modificar el verbo "dijo"...
   ... advirtió él solemnemente. Usar un adverbio de esta forma (o casi de cualquiera) es un pecado mortal. El escritor se muestra severo, usando una palabra que distrae y puede interrumpir el ritmo del intercambio. A un personaje en uno de mis libros le hago decir cómo ella solía escribir romances históricos "llenos de violaciones y adverbios".

5. Mantén tus signos de exclamación bajo control.
   Se permiten no más de dos o tres por cada 100.000 palabras de prosa. Si tienes la capacidad de jugar con las exclamaciones como lo hace Tom Wolfe (N.d.T.: o Céline), puedes meterlas a puñados.

6. Nunca uses las palabras "repentinamente" o "se desató el infierno".
   Esta regla no requiere una explicación. He notado que los escritores que usan "repentinamente" tienden a tener menos control en la aplicación de signos de exclamación.

7. Usa dialectos regionales con moderación.
   Una vez empiezas a deletrear palabras fonéticamente en el diálogo y cargar la página con apóstrofos, no podrás parar. Fíjate en la forma que Annie Proulx captura el sabor de las voces de Wyoming en su libro de relatos Close Range.

8. Evita las descripciones detalladas de los personajes.
   Algo que Steinbeck cumplía. En Hills Like White Elephants, de Ernest Hemingway, ¿qué apariencia tienen el "americano y la chica con él"? "Ella se había quitado su sombrero y lo puso sobre la mesa." Esa es la única referencia a una descripción física en la historia, y aún así vemos a la pareja y les conocemos por sus tonos de voz, sin un adverbio a la vista.

9. No te metas en mucho detalle describiendo lugares y cosas.
   A no ser que seas Margaret Atwood y seas capaz de pintar escenas con el lenguaje o escribir paisajes con el estilo de Jim Harrison. Pero incluso si se es bueno para ello, no convienen las descripciones que paralizan la acción y la corriente de la historia.

   Y por último:

10. Intenta quitar las partes que los lectores tienden a saltarse.
   Una regla que me vino a la mente en 1983. Piensa qué es lo que tú te saltas leyendo una novela: párrafos gruesos de prosa en los que puedes ver que tienen demasiadas palabras. Lo que el escritor hace es escribir, perpetuar el batiburrillo, quizás intentar otra vez el clima, o meterse en la cabeza de un personaje, y el lector, o sabe lo que el tipo está pensando, o no le importa. Apuesto a que no te saltas el diálogo.
Mi regla más importante es una que resume la décima.
Si suena a escritura, reescríbelo.

   O, si el uso formal se cruza en el camino, puede que tenga que irse. No puedo permitir que lo que aprendimos en redacción de lengua afecte el sonido y el ritmo de la narrativa. Lo que intento es permanecer invisible, no distraer al lector de la historia con escritura obvia. (Joseph Conrad dijo algo sobre las palabras interponiéndose en el camino de lo que uno quiere decir.)
Si escribo en escenas, y siempre desde el punto de vista de un personaje en particular -aquél cuya visión lleve mejor la escena a la vida-, soy capaz de concentrarme en las voces de los personajes diciéndote quiénes son y cómo se sienten sobre lo que ven y qué es lo que ocurre, y yo no estoy a la vista por ningún lado.

   Lo que Steinbeck hizo en Sweet Thursday fue titular sus capítulos como una indicación, aunque intrincada, de lo que trataban. "Aquellos amados por los dioses son vueltos locos por ellos" es uno, "Miércoles repugnante" otro. El tercer capítulo se titula "Batiburrillo 1" y el capítulo 38 "Batiburrillo 2" como una advertencia al lector, como si Steinbeck dijera: "Aquí es donde me verás dejando volar la imaginación con mi escritura, y no me meteré en la historia. Sáltatelo si quieres."
"Sweet Thursday" salió en 1954, cuando yo estaba justo empezando a ser publicado, y nunca he olvidado aquél prólogo.

   ¿Leí los capítulos del batiburrillo? Hasta la última palabra.

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Sobre la traducción:

No he encontrado que los libros mencionados en inglés estén traducidos en español, por ello he mantenido el nombre en inglés, aunque he traducido sus citas.

La palabra hooptedoodle (traducida como batiburrillo) ha sido el mayor reto de la traducción. En un principio, considerándola una palabra intencionadamente sin sentido, decidí traducirla como hidromurias, una palabra sin significado claro sacada del famoso fragmento de Julio Cortázar en el capítulo 38 de Rayuela. Pero aquello no se sostenía (especialmente) con el hecho de que Steinbeck hubiera nombrado dos capítulos de su libro así (Literalmente, "Hooptedoodle 1" y "Hooptedoodle 2"). Entonces decidí dejar la palabra en su versión original. Al fin y al cabo, según lo que he investigado, es muy probable que dicha palabra fuera inventada (o al menos inmortalizada) por el propio Steinbeck.

Pero tenía la sensación de que en español sí que teníamos algo próximo al significado de lo que del contexto se traducía. Consulté a Diego Moral, un amigo que ha estudiado para ser profesor de inglés. Su primera reacción fue decir que no había traducción en español, pero acto seguido propuso que, de haberla, podría ser algo así como "batiburrillo". Me pareció idónea. Al menos, suficientemente idónea como para entrar en la traducción. Y más tras comprobar que en la RAE, su forma recomendada (baturrillo), dice de ella en su segunda acepción:
2. m. coloq. En la conversación y en los escritos, mezcla de cosas inconexas y que no vienen a propósito. 
¿Es curioso imaginar a un inglés diciendo batiburrillo? Mucho. ¿Es la palabra perfecta para traducir ese concepto? Imposible. Pero me parece una palabra bastante apropiada para el uso que se le da en este texto. Así que si alguna vez se hace una traducción de "Sweet Thursday", ahí va mi propuesta para la traducción de los capítulos 3 y 38.
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